domingo, 17 de junio de 2012

Las decisiones que conducen a la elección de un comportamiento que debe mortificarse


Las decisiones que conducen a la elección de un comportamiento que debe mortificarse se rigen, entre otras, por las consideraciones siguientes:

*        Tipo de comportamiento.
*        Frecuencia del comportamiento.
*        Duración del comportamiento.
*        Intensidad del comportamiento.
*        Cantidad general de comportamientos que necesitan mortificarse.

La relevancia de una conducta específica tiene que determinarse sobre la base de su efecto en el desempeño del niño. 


Schopler, Reichler y Lansing (1980) proponen que se aplique el siguiente orden de prioridades para modificar los comportamientos de los niños con retardo en el desarrollo.

1. Problemas que ponen en riesgo la vida del menor.
2. Problemas que suponen un riesgo para el niño si éste sigue viviendo con su familia.
3. Problemas que limitan la participación del niño en la educación especial.
4. Problemas que limitan la adaptación del menor a la comunidad fuera de la casa y la escuela.

Las prioridades varían  en función de las necesidades individuales del estudiante y del entorno en el que se aplica la intervención de modificación conductual. Sin embargo, el objetivo

El objetivo de todo cambio de comportamiento es beneficiar al estudiante (Alberto y Troutman, 1990).

Cooper, Heron y Heward (1987) proponen que se consideren los nueve factores siguientes cuando se establezcan las prioridades conductuales que se marcan como meta:

1. Determinar si el comportamiento supone un peligro para el individuo o los demás.
2. Establecer si la frecuencia del comportamiento o, en el caso de una conducta nueva, las oportunidades de recurrir al comportamiento garantizan la intervención.
3. Determinar la duración del problema o, en el caso de un comportamiento nuevo, durante cuánto tiempo ha existido la necesidad que tiene el individuo del nuevo proceder.
4. Precisar si el comportamiento producirá un grado más elevado de reforzamiento para el individuo que otras conductas que se hayan considerado.  En general, los comportamientos que generan un grado elevado de reforzamiento tienen prioridad sobre conductas que producen un nivel bajo del mismo.
5. Corroborar el efecto que ejercerá el comportamiento en el desarrollo de las habilidades y la independencia del individuo.
6. Determinar si aprender el comportamiento reducirá la atención negativa que recibe el individuo.  
7. Establecer si aprender el comportamiento aumentará el reforzamiento de los demás en el entorno del individuo.
8. Identificar la dificultad (tiempo y energía) que habrá de dedicar a modificar el comportamiento.
9. Precisar el costo asociado con la modificación conductual.


                      

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